Ventajas e inconvenientes de la clavadora frente al clavo y el martillo

El clavo no se inventó ayer. Ese trozo alargado de acero, afilado en punta y a menudo con cabeza, que une dos objetos (y los mantiene unidos hasta que la corrosión del metal o la putrefacción de la madera los separe), lo conoce el ser humano desde hace más de 5000 años. Excavaciones arqueológicas recientes han hallado clavos de hierro usados en el antiguo Egipto que datan del cuarto milenio antes de Cristo. Desde entonces, el diseño del clavo apenas ha cambiado. Pero sí lo ha hecho, y mucho, la forma en que lo clavamos. Hoy vamos a hablar de las ventajas e inconvenientes de las clavadoras modernas frente a los viejos clavo y martillo.

Clavo oxidado Clavo oxidado con herrumbre en una viga de madera putrefacta y afectada por carcoma

Contexto: uso actual del clavo y el martillo

El clavo no es un elemento de unión nuevo; de hecho, es muy antiguo, pero lo seguimos usando a diario porque... si algo funciona, ¿para qué cambiarlo? En efecto, el clavo tiene su uso en carpintería, construcción, decoración, tapicería y muchos otros campos.

Así, podemos colgar un cuadro en la pared del dormitorio usando una alcayata, retapizar las sillas de la cocina con unas tachuelas de tapicero y montar un mueble de televisión con palés para el salón usando clavos largos con cabeza o sin ella. Solo necesitamos para ello los clavos y un martillo.

Clavar tejido en madera con clavo y martillo Trabajo manual de tapicería usando clavos o tachuelas de tapicero y un martillo

Sin embargo, cuando la envergadura de la tarea es considerable, el martillo deja de tener su utilidad. Su rendimiento no es el mismo, evidentemente, que el de las clavadoras o grapadoras neumáticas. Y no nos imaginamos a un carpintero instalando el suelo de una vivienda de cien metros con clavo y martillo...

La gran ventaja de las clavadoras y grapadoras frente al martillo

Las principales ventajas de la clavadora se pueden resumir en dos: rapidez y precisión. Sí, las grapadoras y clavadoras clavan más rápido y también lo hacen mejor. El tema de la velocidad es evidente y no merece profundizar en ello pero ¿por qué decimos que es más preciso clavar con estas máquinas que con martillo?

Cuando se grapan dos objetos con una clavadora, una mano sujeta los materiales, la otra la grapadora. Se acciona el gatillo y la herramienta hinca la grapa en el lugar deseado. Hasta aquí ningún misterio. Pero realizar la misma tarea con martillo requiere un tercer elemento: una mano adicional o una mordaza. Y aquí es donde la cosa se complica.

Porque si estamos clavando algún objeto en, pongamos, un techo, una mano sujeta la tabla y la otra el clavo pero ¿quién nos presta la tercera mano? Nos falta la mano del martillo. Y que levante la mano aquél al que no se le hayan movido las tablas en alguna ocasión cuando se disponía a unirlas con clavo y martillo.

Por tanto, es una clara ventaja y un hecho evidente que la mano que sostiene la grapadora o la clavadora realmente hace dos tareas en una: sostiene el clavo y el martillo; lo que nos deja libre la otra mano. Pero, además, se elimina el riesgo de que un martillazo mal dado dañe la madera. En conclusión: somos más eficientes, y más precisos.

Ventajas de la clavadora neumática en una carpintería Para los trabajos de carpintería la clavadora neumática es una máquina llena de ventajas

Inconvenientes: espacio que ocupan, seguridad.

Si hay que elegir un solo inconveniente de la clavadora, no puede ser otro que este: es una herramienta menos universal que el martillo. Así, mientras que con un martillo grande y otro pequeño podemos clavar prácticamente cualquier tipo de clavo, desde los diminutos clavos invisible sin cabeza hasta las más gruesas puntas, no sucede lo mismo con la grapadora.

Al contrario, cada medida de clavo y grapa requiere un tipo concreto de máquina. Es decir, no podemos usar grapas anchas y estrechas con la misma grapadora. Tampoco es que tengamos que comprar una clavadora para cada tipo de trabajo... No es eso. Pero desde luego estas máquinas están lejos de la universalidad del martillo.

Por otro lado, en el caso de clavadoras y grapadoras neumáticas, está también el agravante de que requieren aire comprimido y, por tanto, un compresor que lo comprima. Además de tener que comprar el compresor y la manguera, tenemos los inconvenientes del ruido que produce y el espacio que ocupa.

Finalmente, y no menos importante, queda por tratar el asunto de la seguridad. Toda máquina cuya energía no es producida por el usuario suele ser inherentemente más peligrosa que la herramienta manual equivalente. Son especialmente peligrosas las clavadoras neumáticas de bobinas de clavos. Veamos un ejemplo.

En 2007 se documentó en Idaho (EE.UU) la muerte de un trabajador mientras trabajaba con una pistola de clavos. El accidente laboral se produjo en un andamio; el trabajador resbaló y se precipitó mientras sostenía la pistola con el dedo en el gatillo. En la caída la máquina golpeó su cabeza y se disparó accidentalmente; el clavo de acero de 8 cm de largo que se incrustó en su cráneo le produjo lesiones encefálicas y finalmente la muerte.

En resumen: un inconveniente de las pistolas y clavadoras es que sus tamaños y prestaciones están orientadas a tareas concretas. Otro es que ocupan más espacio, especialmente en el caso de las neumáticas, que requieren un compresor. Y, por último, como toda máquina, son más peligrosas y se necesita prestar atención y adoptar algunas medidas de seguridad para prevenir accidentes.

Montaje de estructura de madera para tejado con clavadora neumática Hoy es impensable montar las vigas de una cubierta de madera sin las ventajas que ofrece la clavadora neumática

Resumen y conclusión final

Ningún aficionado al bricolaje, ni mucho menos un profesional, querrá prescindir de uno o dos martillos en su caja de herramientas. El viejo martillo, en realidad, no es una herramienta alternativa a las grapadoras y clavadoras actuales. Por el contrario, es un útil aliado.

Pensemos que incluso para montar una estantería en kit, pongamos de IKEA, vamos a requerir un martillo para clavar la trasera a las piezas laterales del mueble. De igual manera, también lo vamos a necesitar para arreglar un palé de madera, para pequeñas reparaciones del hogar y para embutir las espigas o tubillones de haya en ese mismo mueble en kit. Por cierto, a algunos rincones y esquinas solo podremos llegar con el martillo (depende del tamaño y diseño de la grapadora).

Sin embargo, cuando se trata de tapizar un sofá, de aislar una pared exterior con un trasdosado o decorarla usando friso de madera, de tensar lienzo sobre un bastidor de bellas artes, de construir un mueble a medida... (y la lista sigue hasta el infinito), sin duda vamos a buscar la rapidez y precisión que solo una clavadoras o grapadora puede ofrecernos.